Prologo
Elianta
¿Quién es, cuál es su historia, porque ella actúa así, quién tiene la culpa y
entre otras muchas cuestiones, verdaderamente cuál fue el problema que en lo adelante sucedió?
Capítulo 1: Concebida entre el deseo y el dolor
Los hechos se desarrollan aproximándose
a la década de los 70, en Ciudad Bolívar, una ciudad en donde abundaba el auge
de la prostitución.
Elianta era una jovencita
formada en el campo, con valores y principios de un padre excelente que la
amaba más que a sus otros hijos e hijas.
Su madre la aborrecía y la
apartó desde niña del entorno familiar, la escuela de la baja autoestima de ser
loca, mala, el diablo y no poder vivir con nadie. Con la muerte de su padre le
tocó salir adelante y hacer su vida imponiéndose
al rechazo de u madre y sus hermanos.
Elianta viajó a Ciudad Bolívar
para visitar a la tía Antonia, hermana de su madre, en la calle Nicaragua,
cuyas casas los patios los esperaba una cerca de alambres. Arturo era vecino de
la tía Antonia, un hombre joven de 20 años, analfabeta, que vivía en casa de
zinc, junto a su madre y hermanas y hermanos.
Elianta salió al
patio de la casa para lavar en la batea
y Arturo en paño a cepillarse los dientes, al hacerlo entró a casa se vistió y
alió Elianta aun lavaba, él la llamó:
_ Hola, ella contestó
de igual manera ( cupido los flecho)
Cruzaron sus
miradas, sintiendo amor a primera vista.
_ Tienes unos ojos
hermosos y saco una linternita para ver sus ojos, te invito a cenar esta tarde
para que conozcas mi familia.
_ Está bien, iré.
Ese día Elianta
ayudó a la tía en los quehaceres del hogar al llegar la tarde planchó su conjunto
de dos piezas y se sentó en el sofá a esperar que Arturo llegara por ella.
Tía Antonia,
aconsejaba a Elianta, cuando tocan a la puerta, ella sale a saludar a Arturo,
el le explica que la cena está lista para llevar a Elianta a casa.
_ Quieres ir a
cenar con Arturo?
_ Si tía iré. Responde Elianta
Se despidió y se
marchó a la casa de al lado donde vivía Arturo y su familia.
_ Familia le
presento a mi futura esposa.
Ella apenada dijo:
_Mucho gusto
Elianta Romero
Él le dio su primer
beso y cenaron. Su madre doña Dariana disimulaba sus verdaderos sentimientos al
igual que sus hijos e hijas.
Las horas corrían y
se hacen las 9 de la noche, la feliz pareja conversaba sobre sus vidas para
conocerse. Elianta mira su reloj y
asombrada exclama:
_ ¡Son la 9, debo
irme, que pensara mi tía de mí!
_ No, no, dice doña
Dariana los vecino han visto lo tarde que es y pensaras que has sido su mujer,
lo mejor es que te quedes y te cases con él al mes.
_ No, yo prefiero
irme y al mes casarme con él.
Se marchó a casa y
el la despidió. No sé qué soñaba ella esa noche después de haber sido besada
por primera vez.
Al siguiente día,
el sol era muy radiante y muy animada se arregla para salir con Arturo para los
tramites de su matrimonio.
¿Será que ella se quería
casar? ¡No lo sé!
Al mes contraen
matrimonio civil, entre besos y abrazos, risas y alegrías es celebrada aquella unión.
_ Ahora serás mía
_Arturo nunca he
estado con un hombre. ¿De que me hablas?
_ Que serás mi
mujer
_No sé de qué me
hablas
El La llevó a vivir
con su familia y en el el silencio de la noche la hiso suya, en lo íntimo de la
noche entre el deseo y el placer consuman aquel amor.
Las aves cantaban en los frondosos árboles del
enorme patio de la casa, Elianta se levanta a preparar el primer desayuno a su
esposo, mientras el no cesa de besarla, juntos se sientan a desayunar en el
silencio del comedor, son sorprendidos por una voz áspera y reprochante doña
Dariana celosa y atacante:
_ ¿Qué crees que me
vas quitar a mi hijo?
_ Señora por favor
yo soy su esposa
_ Y yo soy su madre
trepadora, te le metiste por los ojos a mi hijo
_ Señora por favor
que cosas dice
Así empezó una vida
en familia, así es la bienvenida a la familia Centeno. No solo sufrió una niñez
de rechazo, también siente el desprecio de su suegra y cuñadas, la consideraban
inferior, una familia que vivía de la prostitución, la gran mayoría de las
hermanas de Arturo eligieron ese rumbo para sostenerse.
Pero ella escogió
ese hogar, casándose apresuradamente, sin mediar las consecuencias que vendrían
después y que le traería secuelas más adelante.
Los meses pasan y ella siente la
necesidad de concebir un hijo, siempre que se entregaba a su marido lo hacía
con el deseo de quedar embarazada. Cansada de ver el mismo resultado de todos
los meses al bajarle su menstruación, empieza a visita muchas mujeres adivinas,
para ver cuál le pronostica un embarazo.
_ Por favor señora dígame
si usted ve si voy a quedar embarazada
_ A ver, a ver, aquí
no se ve embarazo.
Decepcionada se
retira de aquel lugar, Arturo la esperaba fuera del lugar y la lleva a casa.
_ Amor no quedo
embarazada
_ Ya quedarás ten
paciencia
Después de un
tiempo ella vuelve a ir a otra adivina
_ Hija mía no te
afanes que pronto quedarás embarazada, yo te pudiera mandar un remedio, pero tu
bebé va a venir, espéralo.
Llena de esperanza
Elianta se entrega cada vez más a su marido con tanta intensidad. Arturo decide
irse con su mujer a vivir al campo cerca de su padre, donde el revela sus
verdaderos sentimientos o su auténtico ser y Elianta es víctima de maltratos físicos,
ella cuenta que el esposo la desnudaba la amarraba como a un cristo y le echaba
el café caliente para reírse.
Muchas veces estos
maltratos se repetían. En el campo ella aguantaba hambre, vivía en una casa de
palma de moriches y su suegro cerca, criaba cerdos, los mataba Arturo, comía y
no le llevaba nada, sino golpes.
Un día Arturo llegó
a casa y estaba su papá y pregunta papá no hay comida?
_ Verdura hay lo
que no hay es quien vaya a arrancarla
_ ¿por qué no la
has arrancado Elianta?
_ Arturo porque estoy
en cinta
Lleno de ira la
halo por la larga cabellera arrastrándola al yucal la golpeaba y le daba
patadas con las botas de punta de hierro le decía:
_ ¡Bota eso, ese
hijo no debe de nacer nunca, debe morir, bótalo, bótalo!
El la golpeó hasta
que la pobre quedó casi muerta tendida en el suelo, toda lastimada aun así él
corazoncito de la criatura latía. A la media noche Elianta agarra fuerzas y se
levanta de su sueño, y siente que su bebé aún está dentro no ha salido, se
levantó regreso a casa, lavó su cuerpo moreteado y se acostó.
En el silencio de
la madrugada y el cantar de los grillos siente las caricias de su esposo, y
ella e entrega a él.
No alcanzo a
imaginar cuales eran los pensamientos de ella si pudiese retroceder el tiempo
me gustaría estar en escena y preguntarle ¿qué siente una mujer entregarse a un
hombre que la maltrata? no le da de comer, y desear tenerle un hijo cuando muy
bien se puede escapar de aquel abismo.
La justificaría con
la cultura y la época que daban el matiz y el contraste para lo que ocurrió.
Después de tres
meses sintió nauseas, mareos, vómitos en medio del hambre y la necesidad
arrancaba verduras en el conuco para sobrevivir.
Mi pluma quiere hacer una pausa
para preguntarle a Elianta Romero:
¿En realidad tu
querías tener ese hijo producto del maltrato, el deseo y el placer? ¿era ese
hijo deseado? ¿No pagaría ese hijo más adelante tus frustraciones o estarías en
la capacidad de darle todo el amor que a ti te faltó de niña?
Quiero continuar
escribiendo para ver que pasó después...
Elianta me decía
que Arturo regresó con ella a Ciudad Bolívar, a casa de su madre ya que su
embarazo se aproximaba a su feliz término; las amistades le aconsejaban que
usara el interior sudado de su esposo al revés para evitar un aborto a lo que
ella expresa "nunca lo usé".
Al regresar a la
Calle Nicaragua ella veía la misma miseria, la casa de zinc, piso de tierra,
cocinaban arepitas fritas de huequitos, sus cuñadas prostitutas para sobrevivir
a la miseria, ignorancia, hambre y desempleo.
Pero era la única
alternativa que le quedaba soportar un poquito más hasta que la criatura
naciera y escapar de allí.
_ Un poquito más
soportare, un poco más y me iré para siempre.
Esa noche cenó y se
acostó muy cansada, ella meditaba:
Así como el ángel
Gabriel le anunció a la virgen María que daría a luz al salvador del mundo, así
Dios me avisó que daría a luz un demonio.
Porque cuando
estaba en el campo, yo sentía aquel mediodía, como una pareja tienen relaciones
sexuales en la cama yo volteaba y no había nadie; rezaba el padre nuestro, ave
maría, creo en Dios padre y nada. Justo en ese mes quedé embarazada. Este bebé
es un engendro demoníaco.
Cansada por el
viaje e quedó dormida. Lo días pasaron la hora de nacer aquel bebé no deseado,
concebido entre el deseo y el dolor. El deseo de tener un hijo de sentir placer
en el acto sexual y el dolor a los maltratos de un hombre que no era capacitado
para contraer un matrimonio menos para ser papá.
Analizo que Arturo
era un psicópata y Elianta también, como ella va a analizar que su bebe era un
engendro demoníaco? si los hijos son un don de Dios, Como una mujer va a buscar
adivinadores del futuro para que le pronostiquen si va a tener un hijo
existiendo un Dios en el cielo a quien pedirle?
Llegaba la hora de
dar a luz un día jueves 15 de Octubre a la hora del desayuno la familia centeno
preparaba la comida, entre chistes groseros, juegos de cartas y risas Elianta
freía arepitas de huequitos cuando de repente siente dolores
_ ¡Ay! ¡Ay! (eran
dolores de parto) ¡Ay!¡Ay!
Doña Dariana anima
a su hijo a que le lleve al hospital diciéndole que ya va a ser papá.
_ ¡Ay! ¡ay! ¡Ay!
¡me duele! (decía repetidas veces Elianta)
Al llegar al
hospital los galenos de guardia no la quieren atender su gestación, no tenía
tamaño a término, ya que no llevaba maternidad, sino la talla de una señorita.
_ vete a casa eso
es una entrada de mes ¿donde está tu tarjeta central?
_ No me controlé
este embarazo doctor por favor atiéndame que mi bebé va a nacer ¡ay ¡ay! ¡ay!
me duele
Hasta que los
dolores eran más fuertes por lo tanto los gritos y quejidos también iban en
ascenso. De inmediato fue atendida al ver la criatura asomaba la cabecita, pero
algo extraño ocurría, aquella criatura no quería nacer.
_ ¡ay! ¡Ay! ¡Ay!
Eran insoportables
los dolores pero la criatura solo asomaba la cabecita pero por más que pujara
no quería nacer.
_ puja, puja decía
la enfermera. Y Elianta solo podía
emitir gritos de dolor ¡ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Me duele!
El peligro de
muerte fetal era inminente que el galeno tomo el forcé para ayudar forzosamente
a la criatura nacer, dañando sus nervios ópticos; nació a las 10 de la mañana
de un 15 de Octubre del año 1970 una bebé quien su madre llamó Indira.
El llanto angelical
conmovió a su madre que a las horas de ambas ser asistidas, recibió en brazos y
amamantó. No Sabría imaginar en ese momento los sentimientos de Elianta, si
amamantaba a su hija o al engendro del demonio.
Pronto estuvieron
en casa Elianta asistía a su hija, siendo primeriza con el mejor cuidado. Ella
amamantaba a su chiquita hasta que la leche materna no pudo sostenerla más. Un
día la niña lloraba de hambre, Venecia hermana de Arturo le dijo:
_ Hay que comprarle
un pote de leche a la bebé porque la leche de la mamá no la mantiene.
_ esa no es hija
mía, mi hermano el catire es su papá, que le compre la leche, ese es su papá
esa no es hija mía
Por segunda y
tercera vez Venecia intercedió a favor de la madre con su hija. Elianta fue
golpeada por su esposo.
_ Esa no es hija mía
dile al Catire que le compre la leche.
Venecia compró la
leche para alimentar a Indira, pero la existencia de la sufrida Elianta era más
y más vulnerable para los maltratos de su esposo, el desprecio de su familia
que quería escapar pero el miedo a lo desconocido o volver a casa la hacían
fuerte para el dolor.
En esos días
Elianta le daba tetero sentada en el chichorro de la habitación donde dormía su
bebé y su esposo entra y le dice:
_ Plánchame una
camisa
_ Ya va amor espera a que termine de darle el
tetero a la bebé
Las risas entre el
humo y el alcohol en el comedor eran más intensas al compás de la música y el
juego de dominó Arturo vuelve a entrar a la habitación
_ Plánchame una
camisa
_ Ya va amor espera
que la niña termine de tomarse el tetero
Elianta casi
culminando el tetero de su bebé es sorprendida por una patada de su esposo
dejando a Elianta inconsciente y a la vez quitándole a la niña. A la media
noche Elianta despierta y se ve toda sucia de tierra, descalza, despeinada pero
no sabe quién es.
Una niña amiga de
la familia de 12 años la mira y se le acerca y le dice:
_ Elianta levántate
Pero en vano porque
ella no sabe quién pregunta
_ ¿quién soy yo?
_ Tu eres la esposa
de Arturo tienes una hija se llama Indira (Aun no recuerda quien es)
La abnegada niña se
quedó con ella hasta que con mucha insistencia recordó quien era. La despidió y
se esforzó se lavó y mudó su vestuario, envolvió su bebe en un cobertor y se
marchó.
Al llegar a la parada
mientras espera un carro libre, en uno de ellos se baja su cuñada melina toda
alcoholizada dialogaron
_ ¿qué haces tú aquí?
_Melina me voy a
separar de Arturo
_ Si quieres
separarte de mi hermano vete tu pero a mí me dejas a mi sobrina
Le quitó la niña y
la tomó en sus brazos y ambas se marcharon a casa. Indira dormía en brazos de
su tía que bajo los efectos del alcohol pronto quedó rendida por el sueño.
Elianta veía su rostro en el espejo hecho un monstruo de golpes, aprovechando
la ausencia de su esposo que estaba trabajando de noche y de las cuñadas que
trabajaban en los diferentes prostíbulos, de su suegra también que estaba para
el campo, entró a la habitación donde melina dormía y roncaba, tomó la bebé la
envolvió en el cobertor, caminando sobre las puntas de los pies, cuidadosamente
abrió la puerta, la cerró y bajo la oscuridad de la noches y la suave brisa que
acariciaba su rostro aún con el dolor de los golpes; le hiso señas a un carro
libre, el cual se detuvo, se embarcó y se marchó.
O__O wow pobre Elianta!
ResponderEliminarMe parece un principio de historia muy llamativo, tiene todo el toque que a mi me gusta quiero saber mas de lo que ocurre luego *-*!! muchas mujeres vivieron eso y aun lo viven y esta super genial.
excelente historia!
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